TODA MI VIDA ME HE DEDICADO A HACER REIR: LEITO QUE PAIQUE.

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Leobardo Emmanuel Madrigal Mariscal, mejor conocido como “ Leito, que Paique”, es el payasito que ha  merecido un lugar muy especial el corazón no solo de  miles de niños, sino los adultos niños y todo aquel que abre su corazón para recibir una carga de buen humor.

Desde niño, incursionó en el espectáculo y entretenimiento sano, acompañado de su papá, que lo fue introduciendo en las fiestas infantiles y shows de gran calidad, que lo marcarían hoy en día, en un personaje único, cuyo principal interés  es compartir el evangelio en una forma sana, única y divertida.

En entrevista con Patty Ruiz, se le pregunta, ¿hasta dónde separas el personaje de Leito del ser humano?

“fíjate que me ha costado trabajo separarlo Patty, porque desde los 4 años de edad,  he sido payasito, toda mi vida me he dedicado al arte de hacer reír, vengo ya de familia de payasos, mi papá también fue payaso, y esto me ha ocasionado el que me es difícil el separa a Leito de Leote.

Incluso mucha gente piensa que yo finjo la voz para ser el personaje pero en realidad, así la tengo, o sea, ya era de Dios que tuviera esta voz para ser payaso, verdad”.

“Leito, que Paique”, se define como una persona alegre, genuinamente social, empero lo que también le ha acarreado algunos problemas cuando se trata de hablar en serio, sin  embargo, asegura que tuvo que aprender a separar el personaje.

La preparación académica ha sido una constante en la carrera de Leito.

Leobardo Emmanuel, el nombre real y verdadero, cuenta con tres carreras universitarias, Programador Analista, Licenciado en Ciencias de la Comunicación y una Maestría en Publicad y Comunicación Corporativa, esta última  en la ciudad de Málaga, España.

“Todo esto me ayudó y me abrió puertas para tener mi propio programa de televisión aquí en la ciudad de Guadalajara, México, por ocho años. Tuve un programa que se llamaba  Qué Paique, que de ahí viene el nombre de “Leito, que Paique”.

Jamás imaginaria  hasta donde le llevaría el personaje, con el propósito de  no sólo de hacer reír a los niños, sino  a darles a conocer aquel quien es el causante de su alegría y felicidad, el Señor Jesús.

“Nunca imaginé que tuviera ese talento, de poder hacer reír, sin embargo, en una ocasión, cuando tenía 4 años de edad, mi papá me vistió de muñeco de ventriloquía, como un muppet, y cuando estaba pequeñito se le ocurrió en una reunión familiar, así entre amigos, vestirme como un muñeco, me puso entre sus piernas y empezó a jugar conmigo, como si yo fuera una marioneta, un títere…” narra amenamente.

(Redacción Radio Esperanza 96.1 FM)